domingo, 2 de agosto de 2026

EL CENTENARIO DE LA PETENERA MIXTECA

Image: Nelly Torres Avendaño, Soledad y Alicia Torres
 Silva vistiendo el primer atuendo de la Petenera Mixteca,
1935

Investigación: Mtro. Jorge Mejía Torres

Edición y diseño: Diego Mejía Ortega

Diseño y edición para Internet: José G. Mejía Ortega


Oaxaca 2026


El contenido puede ser utilizado para fines de difusión cultural mencionando la fuente.



Con cariño y respeto a los miembros de las

 familias: Torres, Avendaño y a todos los

 herederos de aquellos que participaron en la

 Petenera Mixteca.


Con aprecio y reconocimiento a los pobladores y

 autoridades de Asunción Nochixtlán, Oaxaca.



Con agrado recibimos la noticia del retorno de la delegación de Asunción, Nochixtlán como representante de la Región Mixteca al espectáculo de la Guelaguetza en el Cerro y justamente cuando se cumplen 100 años de que los habitantes de la comunidad realizaron el rescate de la música y los bailes de Ahuhuetitlán y Siloacayapan.

A lo largo del siglo XX los antiguos habitantes de la ciudad de Asunción, Nochixtlán, sostenían el hecho de que esta población representó, a la Región Mixteca en el Homenaje Racial realizado en 1932 y en las celebraciones de los años siguientes las cuales recibieron diferentes nombres, interpretando una danza llamada La Petenera Mixteca. 

Esto difiere de la aseveración de que la ciudad de Huajuapan con el Jarabe Mixteco, desde principios del siglo XX fungió como la representación regional en las fiestas antes mencionadas; pero asunto no había sido metodológicamente estudiado, por lo tanto se asume por cierta esta última aseveración. 

El presente trabajo expone la investigación que realizamos aclara el tiempo en el que Nochixtlán aportó a la Región Mixteca los bailes que fueron adoptados por Tlaxiaco y otras localidades y son hora patrimonio de la Mixteca junto con la Canción Mixteca; y que la representación nochixteca participó en el Homenaje Racial celebrado el 25 de abril de 1932 y en las siguientes celebraciones que recibieron varios nombres en 1933 fue parte del Primer congreso de Historia de México, en 1934 la Xuani Scuba y 1935 representando a la Región Mixteca; o en su caso, para dar por hecho que la única representación de la Región Mixteca ha sido el Jarabe Mixteco de la ciudad de Huajuapan de León. 

Aunque tratamos con rigor la investigación, al no encontrar otra forma de inicio, partimos de los anecdótico para luego fundamentar una probable comprobación; en todo caso y considerando la historia como una constante dialéctica, nos parece suficiente el hecho comprobatorio tal como lo hemos estructurado. 

Mtro. Jorge Mejía Torres 



ANÁLISIS SOCIO REPRESENTATIVO DE LA PETENERA MIXTECA

Antes que nada debemos aclarar que estamos hablando de una manifestación sincrética, que para entenderse debe considerarse como la visión que poseían los criollos de la cultura Mixteca luego de que estos habían asumido y reconfigurado las formas de expresión musical y dancística traída por los europeos a lo largo de tres siglos, de otro modo no será comprensible este trabajo. 

El sincretísmo se dio sobre todo porque hasta bien entrado el siglo XX los criollos de la Mixteca trataban de conservar una serie de costumbres cosmopolitas europeas, tanto en su forma de vida como en las representaciones estéticas que realizaban de tal modo que en la Mixteca Alta eran comunes los conciertos y las reuniones en azul y rosa para los jóvenes y señoritas, y en negro y blanco para las señoras y señores, como también lo eran las veladas literarias y musicales, y otras más que van de la literatura a la gastronomía, de la música a la danza y del comercio a la religión

En Nochixtlán, desde principios de siglo XX existían varias agrupaciones musicales, además de la orquesta para los oficios religiosos que también amenizaba los bailes y también una banda de Jazz  -al parecer la primera organizada en el sureste de México- ambas integradas por miembros de la familia Torres, cuyo ámbito de desempeño llegaba hasta Tlaxiaco, el llamado “Paris chiquito”, por sus costumbres europeas. 

El patriarca de la familia Torres, Mariano Torres había organizado tanto la orquesta como la “Torres Jazz Band” con las que abarcaba una buena parte de la Mixteca llevando sus interpretaciones ya que, como dijimos antes, en Nochixtlán en Tlaxiaco y otras poblaciones eran comunes las manifestaciones culturales “europeas”, los bailes y reuniones con lo más selecto de la música europea y nosteamericana, los conciertos de música clásica y los oficios religiosos, realizados en las grandes celebraciones de cada población eran conlcuidos con la participación de coros y orquestas que interpretaban los “Te Deum Laudamus” más fastuosos, era de rigor escuchar el de la autoría de Remigio Calahorra. 

En las veladas literario-musicales la participación artística de niños y jóvenes era parte central, pues se les educaba en las disciplinas artísticas y había músicos profesionales -uno de ellos el maestro Fidel Torres Silva- que interpretaban conciertos públicos y privados en las poblaciones mas importantes, en las cuales los bailes y las costumbres conservaban el mas puro sabor y estilo porfiriano. 

Pero finalmente, como sucede en muchas partes, aun con todo y su cosmopolitismo, los mixtecos por adopción padecían una orfandad que les calaba profundamente, cada vez era mas evidente que su raíz original se diluía con el tiempo y las nuevas generaciones eran más mixtecas y menos europeas, de tal manera que se ajustaban a la realidad que vivían y, no sin algunas restricciones, suplían la falta de autenticas manifestaciones con la apropiación de las expresiones provenientes de los mixtecos. 

Tal es el caso de la Petenera Mixteca pues es la visión indígena que  los mixtecos estructuraron a partir de las danzas y músicas españolas, para luego considerarlas propias, después los criollos retoman esta construcción cultural y la transforma en los tiempos en que el indigenismo era parte medular del discurso político y cultural. 

Desde mi punto de vista el valor mayor de la Petenera Mixteca radica en que es el mejor resultado del sincretismo estético entre lo Mixteco y lo Criollo ya que reunió las formas musicales provenientes de España, con la delicadeza expresiva de las danzas de los habitantes de la Mixteca Alta, manifiesta en los suaves requiebros y zapateos, y generó un abrevadero para su propia necesidad de raíces e identidad, pero también sirvió para significar la grandeza de los veneros indígenas que soportaron taques y persecuciones, creando así una identidad a la que todos aportaron y de la que todos abrevan hasta la actualidad. 


LOS TESTIMONIOS

Para conocer de voz de sus participantes recabamos los testimonios de María Alicia Torres Silva y de su sobrina Constanza Margarita Nelly Torres Avendaño quienes interpretaron el baile de 1927 a 1959; Alicia era el vivo ejemplo de los criollos que habitaron la Mixteca en el siglo XX, su genotipo, como el de la mayor parte de los miembros de la familia Torres Silva era completamente opuesto al de los mixtecos; de tez muy clara, ojos azules y cabello castaño claro ligeramente ondulado que complementaba con modales finos y delicados era nombrada comúnmente como “la biche Torres”; Nelly, miembro de la familia Avendaño se distinguía por ser de mayor estatura y su belleza de castiza española.

Alicia Torres Silva y Nelly Torres Avendaño

Alicia Torres Silva nos proporcionó la información en  el año 2007, cuando contaba con 89 años, en una entrevista en la casa familiar; haciendo gala de su buena memoria, nos narró lo siguiente: 

“En el año de 1925, se llevó a cabo en la ciudad de Tlaxiaco, la reunión de los profesores de Cultura Estética, como parte de las Misiones Culturales;  a esta reunión asistieron, entre otros, el Profesor Policarpo T. Sánchez, representante del departamento de Educación; el profesor Manuel Hernández, director de la Escuela Primaria de Nochixtlán; y el músico violinista Fidel Torres Silva, profesor de la materia de Cultura Estética en las escuelas de Nochixtlán”. 

“En Tlaxiaco tuvieron la oportunidad de presenciar los sonecitos que los indígenas mixtecos bailaban ya que hubo representaciones de cada una  de las poblaciones que habían asistido; el maestro Hernández, versado en el baile, como correspondía a todos los profesores, tomaba apuntes y notas de los pasos y las evoluciones mientras el maestro Fidel Torres Silva, mi hermano, hacía la recopilación de la música y las partituras de cada uno de los sones”. 

“Una vez que ellos regresaron se iniciaron los ensayos del baile con las señoritas del pueblo y algunos jóvenes de familias conocidas, cuando estuvo listo se interpretaba en cada ocasión importante, la orquesta de mi padre, Mariano Torres (Papa Nano) interpretaba la música y participábamos bailando varias parejas”. 

“Para el vestuario femenino los mayores diseñaron un traje inspirado en la leyenda de Itandehui, tenía motivos prehispánicos y llevábamos atados de trigo, los hombres llevaban pantalón y camisa de manta y un cotón de buena lana”. 

“El baile era una expresión de las familias del pueblo y los mayores no pensaban más que en interpretarlo en los espectáculos y celebraciones del pueblo; pero un día nos dijeron que teníamos una invitación para ir a Oaxaca a participar en el “Homenaje Racial”, parece que esta invitación llegó fuera de tiempo y muy cerca de la fecha del espectáculo, todo hacía ver que los organizadores, entre los que se encontraba el maestro Policarpo T. Sánchez, no tenían idea de a quien invitar y corrieron la invitación a la autoridad de Nochixtlán a última hora” . 

“Al Homenaje Racial fuimos, además de Angélica Castillo, yo Alicia Torres (la Biche), Ana María Gala (Tatis), Benjamín Zárate y Arnulfo Fuentes, y algunos otros más que no me acuerdo de sus nombres”. 

“El baile consistía en zapateos muy delicados, los muchachos y las muchachas no nos tocábamos, de otra manera nunca nos hubieran permitido participar, guardábamos distancia entre unos y otros, tal como bailaban los nativos de aquellos pueblos, ellos eran muy delicados, ya para terminar improvisábamos un poco, pero siempre sin tocarnos, solo nos veíamos y muy recatadamente”. 

“A estas parejas se agregaron cuatro parejas de Huajuapan, quienes no bailaban, solo iban vestidos con su ropa diaria y tejiendo sombreros y petates de palma; además iban otras mujeres, vistiendo huilpiles a la usanza de las mujeres triques, recuerdo que llevaban una jícara en la cabeza”. 

“Los músicos que acompañaron La Petenera en el Homenaje Racial fueron: el Mtro. Fidel Torres Silva  (el biche), al violín; Manuel Torres Silva (el negro), al banjo; Mariano Torres Pérez (Papá Nano), al bajo sexto; Miguel Fuentes (el coyote), al clarinete; Luis Fuentes, a la flauta; Roberto Noguera (el güero), en la batería; Alfonso Torres Silva, al contrabajo; el niño Guillermo Torres Avendaño, al violín; y Ángel Fuentes, al contrabajo”. 

Las crónicas del evento resumieron: “La Cañada y la Mixteca llegaron juntas depositando ante (la señorita) Oaxaca "todo el trópico lleno de vida y de naturaleza", así como exponiendo algunas de sus diversas costumbres… “La Mixteca presentó una danza con cuatro parejas llamada la “Petenera Mixteca”… “Los mixtecos de Huajuapam llegaron tejiendo sombreros de palma”; 

“Participamos luego en muchas ocasiones, después por intereses propios de la política, que yo no pude entender,  ya que las mujeres teníamos restringido el acceso a las “cosas de los mayores” dejamos de asistir, entonces los de Huajuapan se convirtieron en los representantes de la Región Mixteca, sin embargo la Petenera se siguió presentando en el pueblo”. 

La Sra. Nelly Torres Avendaño nos ofreció informaciones que complementaron lo dicho por Alicia Torres, fue en su casa familiar en la ciudad de Oaxaca:

“Decían los mayores que la primera ocasión en que se presentó la Petenera Mixteca fue el 15 de agosto de 1926 en la celebración de la fiesta de la Virgen de la Asunción, patrona de Nochixtlán, fue en el atrio de la iglesia; el impacto que causo fue tal que a partir de entonces se presentaba cada año”

“Fueron dos vestimentas femeninas, la primera era una copia sacada de los huipiles que se habían utilizado en las Fiestas de Centenario de la Independencia en la ciudad de México y para el segundo aprovecharon la descripción que aparece en la novela <Ita Andehu>”.


LA PETENERA 

Juan Menéndez Pindal en El Romancero Asturiano explica que la petenera sustituye al romance al popularizarse en toda España: “. . . la tropical petenera popularízase en todas las regiones y, cual débil flor trasplantada, languidece bajo el sombrío cielo del Norte en labios del hijo de Astúrias o Galicia; e insulsas cantinelas y picarescas tonadillas, sustituyen poco a poco a los tradicionales romances cantados en tono grave y melancólico”.

Guillermo Prieto en “Memorias de Mis Tiempos”  nos explica como llegó la petenera a México: “Con cierta chunga andaluza llegaron a México ”La Petenera” y La Manta”.

Adelante expone la forma en que se organizaban los bailes en la mitad del siglo XIX, al empezar se bailaban jarabes y sonecitos en el intermedio se bailaban y cantaban las peteneras que “llegaban perfumadas con las brisas de Veracruz”. 

Indica también la forma adecuada de bailar: “en la mayor partes de los bailes, se aislaban las parejas, no había comunicación”. . . concluye diciendo: “Por regla general el que quiera en México distinguir a la primera ojeada un bailes de gente bien educada y uno de cierto pelo, fíjese un momento. El bailador de cierto pelo toma el baile como por tares, suda y se afana como lañando o dándole a una bomba. . .”

Pero la petenera era parte de los espectáculos de la época, una reseña periodística da cuenta del programa realizado en 1840: “<en la calle de la compañía, núm 10. . . el Sr. Lázaro Quintana cantará las seguidillas de Pedro La-Cambra las que bailará el Sr. Francisco Ceballos y el Sr. José López. – Seguirá el zapateado por el Sr. López y el Sr. Quintana cantará la petenera americana . . .

Una vez recabados estos datos, que complementamos con  los aportes de algunos habitantes de Nochixtlán, pasamos a la comprobación historiográfica de los mismos la que completamos utilizando los acervos siguientes:  Archivo General del Gobierno de Oaxaca; Archivo Histórico de la Ciudad de Oaxaca de Juárez; Archivo de la Fundación Cultural Bustamante Vasconcelos; Archivo del Maestro Jorge Mejía Torres e Internet.


LA HISTORIA

El primer punto a aclarar históricamente fue la realización de la reunión de los maestros de Misiones Culturales que mencionaron las ; encontramos que antes de 1930 se realizaron dos reuniones, una de ellas, no en la población de Tlaxiaco, sino en la población de Santiago Yolomecatl, situada en el camino entre Nochixtlán y Tlaxiaco; esta reunión se celebró en diciembre de 1925. 

Comprobamos que la afirmación de Alicia Torres Silva acerca de que la música y la danza de la Petenera Mixteca habían sido recopiladas por los maestros Fidel Torres y Manuel Hernández durante la reunión de las Misiones culturales celebrada en 1925  en el libro de Jonatan Gamboa Herrera “Las misiones Culturales entre 1922 y 1927, aunque la Srita. Torres  la situó en la situó en Tlaxiaco la reunión se realizó en diciembre de ese año en Yolomecatl.


Gamboa Herrera, Jonatan Ignacio: Las Misiones Culturales entre 1922 y 1927/ p. 4: <… Para el invierno de 1925, se llevaron a cabo nuevamente las Misiones Culturales, esta vez llegaron a … Aguascalientes en Aguascalientes, La Paz en Baja California, Tepehuanes en Durango, Iguala en Guerrero, Tianguistengo en Hidalgo, Metepec en el estado de México, Monterrey en Nuevo León, Tepic en Nayarit, Yolomecatl y Oaxaca en Oaxaca>


Recibimos de Nelly Torres el original manuscrito de la Petenera y un ejemplar de la primera edición, como parte de las obras de Música Oaxaqueña estilizada por Heriberto Sánchez y un manuscrito realizado por  Fidel Torres en 1969, poco antes de su muerte.

Primera edición de la Petenera Mixteca, estilizada Ca. 1934 


Manuscrito de la Petenera Mixteca realizado en 1969 por Fidel Torres Silva.


En cuanto al vestuario Alicia Torres nos informó que este había salido de la lectura de la leyenda Ita Andehui y eso es cierto pero para el segundo vestuario.

Nelly Torres Avendaño nos informó: “Mi padre (Fidel Torres) afirmaba que las primera participaciones de la Petenera en Oaxaca fueron en 1928 y dos años más, que el modelo del primer vestuario se obtuvo de los códices prehispánicos y de los trajes que portaron las mujeres en el desfile del Centenario de la Independencia; “era un sencillo huipil y enredo de manta al que se le hizo una cenefa con la greca de Quetzalcoatl y espigas de trigo””.

También nos informó que la segunda indumentaria provino de la interpretación que realizaron, cerca de 1940, de la vestimenta que llevaba la princesa “Ita Andehui”.

Un segundo paso consistió en confirmar documentalmente la participación de Asunción Nochixtlán como representante de la Región Mixteca celebraciones a nivel estatal y nacional, para ello pusimos en marcha un sistema híbrido de comprobación, esto es, incluimos el análisis de textos y de fotografías, tanto físicas como digitales e inclusive por la red de Internet. 


LA FIESTA DE LA AZUCENA

Una vez concluida la lucha revolucionaria los gobernantes buscaron celebraciones que sirvieran para fortalecer la nacionalidad mexicana, una de ellas fue la celebración del “Lunes del Cerro” que a partir de 1928 renombraron como “Fiesta de la Azucena” y en ella se pretendían rememorar la música, las danzas y las leyendas de los pueblos.

Las danzas que tuvieran alguna significación de los pueblos originarios acudían a invitación de un comité organizador en el que participaba el profesor Policarpo T. Sánchez quien mandó la invitación a Nochixtlán; la delegación de Asunción Nochixtlán con su petenera acudió a partir de  1928 y hasta 1930 pues en 1931 se suspendió debido al gran terremoto que destruyó parte de la ciudad y el Estado; estas fueron las primeras presentaciones fuera de la población.


EL HOMENAJE RACIAL A LA CIUDAD DE OAXACA

En 1932 para celebrar el IV Centenario de la elevación de la ciudad de Antequera en el Valle de Oaxaca diseñaron una ceremonia que reuniera significados de distintas culturas.

Monografía del Homenaje Racial.
Argumento para la ceremonia al aire libre con
que se celebrará el IV Centenario, que Oaxaca
obtuvo la Jerarquía de Ciudad, autores, Doctor
AlbertoVargas. Profesor Policarpo T. Sánchez.
Alfredo Canseco Feraud.


El libreto decía; “Llega la Mixteca con sus más auténticos tipos regionales; se tejerá la palma por hombres y mujeres durante el desfile; se exhibirán cotones y sarapes de Chilapa y Teposcolula; dorados manojos de trigo, claveles de Tlaxiaco; petates y sombreros adornados; frente al dosel de Oaxaca se entonará la inconfundible Canción Mixteca de José López Alavéz”.

Panorámica del acceso a la Rotonda de la Auzucena desde el
interior, al fondo la imponente Sierra de San Felipe del Agua,
a las autoridades esperando junto a un arco triunfal y una
explanada sin foro por la que deambulan los perros.

Los “típicos Charritos de Culito” que se mencionan en el libreto.

Al frente “Los Cuerudos” de Miahuatlán y Ejutla vistiendo sus
 típicas “cueras” de gamuza, al fondo la delegación de los Mixes.

La  delegación de Mixteca fue, junto con las de Oaxaca y el Istmo una de las más destacada, por su representatividad y por la elegancia de sus integrantes; el miércoles 20 de abril, apareció una reseña en  el Diario Mercurio: <La llegada de los embajadores raciales a la capital del estado fue objeto de celebraciones no programadas, realizadas por oriundos de las regiones, pero radicados en la ciudad. El Istmo y la Mixteca, organizaron contingentes a fin de recibir dignamente a sus representantes y con ello, “dar una magnífica impresión a las viajeras a su llegada a esta ciudad”>.

Una primera actividad fue la realización de un baile en honor a la Embajadora de la Región Mixteca, la crónica dijo: <Asimismo, cada una de las embajadoras fue objeto de un homenaje a través de un baile de gala en el Casino de Oaxaca. Los organizadores habían exhortado a la población oriunda de cada región pero radicada en la ciudad, a participar en esos eventos. Estos bailes no eran populares, es decir, no todos estaban invitados  en “algunos  se desarrollaron en un ambiente pleno de distinción y elegancia. Tales fueron los bailes efectuados en los aristocráticos salones del Casino de Oaxaca, dados en honor de la Señorita Oaxaca y Embajadora de la Sierra y la Mixteca”>.

Diario “Mercurio” Jueves 21 de abril de 1932 y Vega mayo de 1932.

Delegación de la Región Mixteca en el Homenaje Racial a la Ciudad de
 Oaxaca 25 de abril de 1932; niveles superiores: mujeres vistiendo huipiles
 y llevando atados de espigas de trigo, un músico sostiene una guitarra;
 nivel medio: hombres vistiendo ropa de manta, a la derecha don Mariano
 Torres de sombrero negro sostiene el mástil de un contrabajo; de pie:
 las autoridades y los principales vistiendo de gala.



EL PRIMER CONGRESO MEXICANO DE HISTORIA 1933

La siguiente participación de la Petenera Mixteca fue en Oaxaca fue durante el Primer Congreso de Historia, celebrado en 1933; al ser organizado por el Gobierno Federal, el Gobierno del Estado y el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, la organización y recursos fueron mayores para esta ocasión los participantes fueron separados del público y las autoridades regionales fueron enviadas también al público; las muestras fotográficas tuvieron una mayor calidad y permiten distinguir a cada uno de ellos.

Panorámica del Homenaje Racial con motivo del Primer Congreso
 Mexicano de Historia; Oaxaca 20 de noviembre de 1933.

Los participantes que formaron parte la delegación de la Región Mixteca fueron los mismos que asistieron al Homenaje Racial y les podemos apreciar sentados en la tribuna que se dispuso para ellos, no aparecen en la fotografía los bailarines pues esto habían sido ubicados en otro lugar.

Delegación de la Región Mixteca al Primer Congreso Nacional de
 Historia Oaxaca 20 de noviembre de 1933; a la izquierda los representantes
 de Huajuapan tejen sombreros; arriba: las representantes abajo: los
miembros de la Orquesta Torres (también Torres Jazz Band)

Mariano Torres Chávez

Fidel Torres Silva

Alfonso Torres Silva

Manuel Torres Silva

Guillermo Torres Avendaño

Miguel Fuentes Herdz. 

En 1934 se anunció por primera vez el: “Lunes del Cerro, fiesta de la luz del ensueño, de la tradición y la Leyenda” y se presentó un espectáculo titulado Xunani Xuba, la participación de Nochitlan se anunció como “Danza Tradicional Mixteca”.





Participantes de la Petenera en 1934 a la izquierda
Nelly Torres Avendaño, Soledad Torres Silva, Alicia Torres Silva.

En 1935 con el inicio de la etapa llamada Cardenista, la atención se centró en la producción e industrialización del país y la atención de la Fiesta del Lunes del Cerro se trasladó a la Exposición Regional que se llevó a cabo en la Ex Hacienda de Aguilera; Nochixtlán represento a la Mixteca portando atados de espigas de trigo y luciendo finos sombreros de palma en los que se leía:  “Exposición Regional 1935”.

Participantes en 1935, la fecha se encuentra en el ala
del sombrero que decía “Exposición Regional 1935”.

La tendencia a la realización de la “Gran Feria Regional” continuó, en 1937 se organizó una calenda popular que recorrió las calles de la ciudad hasta el cerro del Fortín; dos años después se organizó un "Desfile Racial", para rendirle pleitesía y en 1940 se realizó el "Homenaje a la Diosa Centéotl",  se llevaron a cabo concursos de trajes regionales, de flores silvestres y de frutas mejor cultivadas y el Concurso de la Canción Popular de 1939 .

A partir de 1941, como forma de economizar las escuelas de la ciudad elegían una región del Estado, ensayaban los bailes y se presentaban en el Cerro, ese año la Región Mixteca fue anunciada en el programa como “Danza Tradicional Mixteca, interpretada por los alumnos de la escuela Andrés Portillo, acompañados por la Banda de Música Municipal”, no era más que la Petenera Mixteca, ahora interpretada por niños y jóvenes citadinos.


Hubo cambios también en Nochixtlán, pues la vestimenta femenina que era el traje con reminiscencias prehispánicas pasó a ser la interpretación del vestido que aparece en la Leyenda Ita Andehui descrita en la obra del mismo nombre recopilada de la tradición mixteca por el profesor  Manuel López Ruiz, reinterpretada por el Lic. Manuel Martínez Gracida e impresa en Oaxaca en 1906, dice la descripción:

<Vestía con todo pudor el traje indígena, compuesto de huipilli bordado con caprichosas
figuras, y enagua de color azul con una faja blanca horizontal recamada de labores artísticas de rojo, morado, amarillo y verde, formando un mosaico, la 'cual le caía hasta abajo de la pantorrilla y ceñía la cintura con faja de seda sil vestre. Su pié diminuto
calzaba sandalia de pita; En las orejas ostentaba nacochtlis, de oro, en el cuello gargantilla del mismo metal con piedras de chalchihttitl intercaladas, y en los brazos finísimas pulseras con pendientes de cascabeles y plata. Su tocado lo componían dos hermosas trenzas enrolladas en la cabeza, y adornadas con flores del campo>.
Martínez Gracida, Manuel y López Ruiz, Mariano: “Ita Andehui”, Leyenda Mixteca; pp. 4,5; Oaxaca 1906.

El Periódico “Oaxaca Nuevo” del martes 29 de julio de 1945 informó que la Región Mixteca fue representada por la Escuela Federal Tipo (hoy Primaria Benito Juárez) y solo acudían los  pueblos del Valle, principalmente los danzantes de la Pluma de Cuilapan y Zaachila, para participar en los Lunes del Cerro.

La Petenera Mixteca continuó participando en las fiestas cívicas y religiosas de la población,  la imagen del 17 de septiembre de 1946 de las participantes en las Fiestas Patrias, es la única ocasión llevan flores en la cabeza como lo indica la descripción de la leyenda de Ita Andehui.

En 1944 de retiraron muchas de las primeras participantes quedando
 únicamente Soledad Torres, Alicia Torres y Nelly Torres.

Otra de las celebraciones patrióticas en las que se interpretaba la Petenera Mixteca era la de “La Batalla de Nochixtlán” que se verifico el 23 de septiembre de 1866 en la que Porfirio Díaz derrotó en el paraje Los Tres Cruces.

En la imagen de 1946 es la única ocasión en la que las participantes llevan
 flores en la cabeza como lo indica la descripción de la leyenda de Ita Andehui.

En la imagen de 1947 las participantes portan “lacas” similares a las
 que se elaboran en las costas de los Estados de Guerrero y Michoacán.

En Oaxaca ejercer en 1951 los gobiernos estatal y municipal, unidos a comerciantes, hoteleros y empresas nacionales se reunieron para debatir cómo se podría dar a Oaxaca una proyección dentro del ámbito nacional y convertirla, en un centro turístico;
El primer Lunes del Cerro de 1952 la Mixteca fue representada por un grupo de bailarines locales, el siguiente año siguió con la misma tendencia de presentar conjuntos autóctonos y grupos folklóricos, Huajuapan de León representó a la Mixteca, completaba la delegación Cipriano Villa, oriundo de esa región y uno de los artífices del Jarabe Mixteco; los acuerdos para “imprimirle a las fiestas del Lunes del Cerro toda la brillantez que reclaman” dejaban fuera una manifestación noble y sencilla; la Petenera Mixteca regresó a su origen, a la fiesta de la Santísima Virgen de la Asunción y a las celebraciones del pueblo que no olvida su forma de expresión.

La última participación de la familia Torres en Oaxaca con la Petenera Mixteca fue en la Celebración de los 50 Años de la Coronación de la Virgen de la Soledad” en 1959.
1959 “Petenera Mixteca”, en la extrema derecha Mercedes Torres Lucero;
 en la orquesta don. Mariano Torres con el bajo sexto, Nelly Torres Avendaño;
 Fidel Torres Silva, violín, Miguel Fuentes, clarinete y Lucía Torres Silva.


Arriba de izquierda a derecha, 2a Soledad Torres Silva;
3a Mercedes Torres Lucero; al centro: sacerdote Eugenio
Cuevas Castañeda; extrema derecha Alicia Torres Silva.

Los miembros originales de la Petenera Mixteca tomaron diferentes rumbos, sin pretenderlo habían aportado a la cultura de la región una muestra de la interpretación de la cultura indígena que hasta la fecha se encuentra vigente; otras generaciones continuaron y siguen con ese impulso que nació hace un siglo, esperamos se conserve muchos años más.